jueves, 26 de marzo de 2015

ESPANTAPAJAROS

Ayer leí este poema de Oliverio Girondo y sinceramente me encanto.
Quiero volar... siempre he querido volar, eh soñado que vuelo,
los sueños mas vividos que eh tenido es donde siempre vuelo y 
yo decido a que altura y cuanta distancia recorro.
Pero este volar es diferente, este volar del que Oliverio escribe es 
otro volar. es un desprendimiento, un desapego.




Espantapájaros:

“No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; 
un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, 
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! —y en esto soy irreductible— no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. 
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue —y no otra— la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa. ¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado? ¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres.
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. ¡María Luisa! ¡María Luisa!... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.”

                                                                                                                                  "Oliverio Girondo" 



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