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lunes, 22 de julio de 2024
Lo tóxico de los conceptos psicológicos actuales en redes sociales
Me quede en reflexión sobre un tema en particular, me surgió a consecuencia de mi navegación por las redes sociales:
Cierto día me tope con una historia que realizó una “influencer” dedicada a temas del fitness, ya hace tiempo me había dado cuenta que estaba compartiendo contenido con temática enfocada en “salud mental”. No me había brincado tanto, ya que todos tenemos el derecho al ejército de la libertad de expresión, sin embargo ella esta persona pedia a sus seguidores que le preguntarán cualquier cosa sobre “las relaciones narcisistas” y me hizo pensar en lo peligroso que pueden resultar estos conceptos psicológicos nuevos que actualmente se popularizan y propagan en redes sociales, sobre todo por el hecho de que son conceptos sintetizados de teorías filosóficas, psicoanalíticas, psicológicas, sociales, etc.
De ahí surge mi necesidad de redactar para el público en general esta una explicación un poco mas detallada del porque es importante NO encasillarnos en estos conceptos que escuchamos en redes sociales (Relaciones narcisistas, lo tóxico, responsabilidad afectiva, etc.) y sobre todo conceptos que manejan personas que NO están capacitadas en el área de la salud mental.
- Necesidad de respuestas
En el ámbito de lo cotidiano y ante la angustia de las personas respecto de su bienestar; se han ido construyendo discursos que intentan describir las personalidades, los tipos de relaciones de pareja, la salud mental, etc.
todo esto con diversos objetivos como el de entendernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea, de poder tener relaciones mas saludables, de sufrir menos o simplemente de buscar identificar la raíz de nuestra incapacidad para relacionarnos.
Sin embargo estos discursos han ido situando una romantizació en torno a la salud mental en general: nos dictan como deben de sentirse las relaciones, cual es amor normal y cual es el amor patológico “tóxico”, las conductas patológicas, etc.
Quiero dejar en claro que me parece muy noble buscar explicación a lo que sentimos y en esta búsqueda no nos queda a veces de otra que usar los recursos que tenemos al alcance de la mano. Lamentablemente en la actualidad estos lugares de rápido y fácil acceso son las redes sociales; un espacio en donde las personas pueden hablar de determinado tema, incluso sin necesidad de tener estudios profesionales acerca de el.
Pues bien estos nuevos discursos se han popularizado tanto porque en un sentido su contenido se acerca a las realidades psíquicas y porque toman sus ideas de algunos fundamentos básicos de la psicología sin embargo, repito, no son mas que generalidades popularizadas por personas con influencia mediática.
Entonces ¿Cual es el problema con estos discursos? Vamos entrando en el tema a profundidad.
2. ”Si duele No es amor”
Este modelo de romantización que nos han vendido y hemos comprado de guiarnos en nuestras relaciones personales por banderas verdes y rojas, a lo “tóxico” de una persona, a las relaciones narcisistas, a quien si es afectivamente responsable o no; esta cargado de expectativas de como debe de verse, sentirse y ser vivido el amor; y cuando no sucede como dice el manual, cuando uno se topa con relaciones reales; uno se enoja, se frustra, se desilusiona porque entonces siente que eso no es amor, que no es el “verdadero amor” y lo abandona o peor; se queda en la relación culpando al otro de su insatisfacción y su infelicidad. En cualquiera de los dos caso se vive un desencuentro.
Estos conceptos: “tóxico” “relación narcisistas” “responsabilidad afectiva” “tipo de apego” nos marcan, como ya dije, una pauta de lo que es normal o no en una persona: ordena y clasifica todo lo correspondiente al campo amoroso y a lo patológico y normaliza cierto tipo de modelo ESPERADO “así debe ser, si no no es amor”.
En el discurso común estar en una relación narcisista, por ejemplo, se determina si el otro:
-piensa solo en si mismo. Es egocéntrico, necesita ser admirado, se muestra poco interesado en tus necesidades o sentimientos (lo que se puede traducir también como “irresponsable afectiva” ves?)
-tienen falta de empatía
-autoestima exagerada
-son manipuladores y expertos en hacer que la pareja haga lo que ellos quieren.
-aduladores, hablan mucho, no saben aceptar un no… etc. etc.
Ser narcisista sería en este sentido ser tóxico (esa sería la red flag) entonces el discurso común ordena abandonar la relación casi inmediatamente. Existen personas que ni siquiera llegan a formar relaciones porque desde que empiezan a conocerse ya están alertas a cualquier red flag que presenta el otro y huyen, por miedo tal vez a ser lastimados con eso DIFERENTE DEL OTRO.
¿Que sería entonces lo tóxico?
Hay implicaciones intrínsecas en lo tóxico (cosas que suceden interna e inconscientemente en la mente de cada persona), lo tóxico serian todas aquellas conductas que tiene una de las partes de la pareja que dañan o lastiman a la otra parte (como si esa otra parte estuviera casi siempre vulnerada por el otro) aquí también caben los otros conceptos; relaciones narcisistas, apegos evitativos, ansiosos, irresponsabilidad afectiva, etc.
Ahora bien pensemos ¿aquello que es tóxico se cura? ¿Se elimina de raíz? ¿Sana? Muchas personas fantasean con que la “cura” es la separación o que solo hay cura solo si el “tóxico “ va a terapia a curar eso tóxico (valga la redundancia).
Estamos en una época en la que se ha producido una mala interpretación del objetivo de los conceptos y los diagnósticos. Ahora es fácil abrir el navegador, teclear “narcisismo “ y toparnos con una serie de descripciones y clasificaciones en las que claramente nos veremos reflejados dado que la psicóloga se ha dedicado a observar y clasificar las conductas para poder entender la mente de las personas y su funcionamiento (o disfuncionalidad) en el mundo. Sin embargo estas clasificaciones, cuando son interpretadas por nosotros mismos sin estudios profundos de la teoría,tienden a ser tomadas tal cual están escritos; de manera que si yo leo “episodios de tristeza profunda, inapetencia, perdida del gusto por hacer cosas… etc.” inmediatamente me auto diagnostico con “depresión” y así von cualquier termino.
¿Y porque pasa esto? Porque TODOS tenemos algo de TODO eso que leemos, en este sentido todos tendríamos también algo de esa “toxicidad”, de irresponsabilidad afectiva, de narcisismo y el narcisismo es innerente al ser humano tanto como la sensibilidad, incluso se necesita una cierta cantidad de narcisismo para poder vivir.
En la actualidad estas malinterpretaciones han llevado a que surjan nuevos ideales de como tendría que ser y vivirse el amor y las relaciones personales; se podría decir que actualmente impera el mandato: “no hay que sufrir, no hay que padecer, y si angustia o duele: no es amor”. Como si ahora el objetivo fuera encontrar lo perfecto, donde el otro debe estar siempre limitado a no mostrar sus partes “tóxicas” porque entonces no cumple con “ciertos estandares” que ahora se exigen a la pareja. Y ojo y oído, entiéndase bien que por supuesto que es importante tener conciencia de actitudes dañinas para poder cuidarnos, pero tampoco se trata de huir todo el tiempo.
Al respecto dice Mateo García lic. en Humanidades “Todos tenemos alguna "redflag" pero no somos completamente malos ni completamente buenos, es en el proceso de conocerse donde uno pueda aceptar ese compromiso de construir la relación. Puede haber una manera sana de poner límites que no implique siempre el huir y eso tiene que ver también con expresar los propios deseos, qué sí quiero y qué no quiero. Sí me gusta una persona y le tengo cariño ¿Cuál es el esfuerzo que estoy dispuesto a hacer para que esa relación funcione? Y entonces se hacen acuerdos, se escucha al otro…” solo así podemos construir relaciones.
3. Hay que ir con cuidado
Pero insisto en que es un tema delicado, por eso siempre invitó a que las personas podamos acudir a un proceso terapéutico en el que podamos escucharnos y nos ayuden también a pensar que hay otros diferentes a mi, cuidando por supuesto no caer en relaciones violentas en las que es imposible salir o poder parar a tiempo pero aquí esta el problema, porque las personas realmente es lo que intentan al encasillar a los otros en estas etiquetas, por eso hay que ir con cuidado y saber que nunca estamos exentos de rozar con las diferencias pero también si acudimos a terapia podemos ir pensando en nuestra responsabilidad sobre las cosas que nos suceden en la vida que construimos.
4. Pensamientos finales
Otro peligro de encasillar las relaciones en el mandato de perfección lo encontramos en el supuesto de que encontrare alguien que tenga todo aquello que deseo en mi fantasía entonces nos viviremos en desilusión constante, ya que esto; encontrar el ideal, sería imposible.
Yo me pregunto y te pregunto ¿será acaso posible entablar un vinculo con el otro sin que se filtre aquello que hoy en dia llaman “tóxico”? ¿Hay relaciones armónicas? ¿El amor hace bien todo el tiempo? E incluso ¿esta bien uno consigo mismo todo el tiempo?
Que no haga bien inscribe un limite, pero esto tampoco debe volverse regla.
El ideal de que “toda relación tiene que funcionar siempre y que implica estar bien todo el tiempo” , se ha desplazado a otro ideal imposible de sostener que tiene que ver con que “si se pasa de ese parámetro o si duele, es violencia, es irresponsabilidad afectiva, es narcisismo del otro”
Y NO estoy justificando a la violencia, sino que estoy poniendo en tensión los ideales que ahora sostenemos. Que lo pleno y lo feliz no sea posible, no significa que toda relación que NO entre en ese patrón sea violenta o tóxica. El otro siempre tendrá algo de toxicidad y aún así podemos relacionarnos. Porque eso tiene que ver con darle espacio a que el otro sea. Pero entiendo la limitación en la comprensión de mis palabras y podría entender porque a algunas personas les parecerá que equiparó el dejar que el otro sea y la violencia, aunque esto no sea así; la intención es invitarles a apostar a un modo de vivir las relaciones sin apelar a cualquiera de los dos extremos es un modo de sostener el No-todo del amor, incluyendo que mi pareja es distinto a mi; lo cual no lo hace ni malo ni violento sino que, justamente, lo hace diferente.

